JUNE

 

 

Mi experiencia en un intercambio en Francia


Durante este curso y el anterior tuve la oportunidad de participar en un intercambio escolar con un instituto de Francia, una experiencia que sin duda recordaré durante muchos años. El grupo cuando vinieron a Bilbao estaba formado por tres chicas españolas y un chico español  y tres chicas francesas y un chico francés; hubo alguna que otra complicación, y a la hora de ir a Francia estuvimos cuatro chicas españolas y otras cuatro chicas francesas.Este no fue ningún problema porque nuestro objetivo principal era conocer una nueva cultura, mejorar el idioma y convivir con estudiantes de otro país. Aunque hay que reconocer que al principio todas estábamos un poco nerviosas porque no sabíamos cómo sería la experiencia, pero pronto nos dimos cuenta de que iba a ser una experiencia inolvidable.

La primera parte del intercambio se desarrolló en Bilbao, donde las tres chicas francesas y el chico francés se alojaron en nuestras casas. Durante esos días intentamos que conocieran nuestra forma de vida y se sintieran como en casa. Les enseñamos algunos de los lugares más importantes de la ciudad, compartimos tiempo en el instituto con nuestros compañeros y profesores y realizamos diferentes actividades organizadas para que pudieran descubrir la cultura de aquí. También disfrutamos de muchísimos momentos, paseando, haciendo fotos y hablando entre nosotras para conocernos mejor, ahí fue realmente cuando nos dimos cuenta que iba a ser una experiencia maravillosa.


Después de esta primera visita llegó el momento que todas esperábamos: viajar a Francia. Nosotras fuimos a sus casas con muchos nervios, porque no conocíamos a sus familias. Al principio era una situación nueva, ya que teníamos que adaptarnos a unas costumbres diferentes, a otro idioma y a una forma distinta de organizar el día a día. Sin embargo, nuestras compañeras (amigas) y sus familias nos recibieron con mucho cariño y nos hicieron sentir muy cómodas desde el primer momento. Fue una experiencia muy bonita porque pudimos conocer de cerca su forma de vida, sus horarios, su gastronomía y sus costumbres.


Además, este intercambio nos permitió aprender francés y, al mismo tiempo, comunicarnos en inglés cuando era necesario. Al principio daba un poco de vergüenza hablar por miedo a equivocarnos, pero con el paso de los días fuimos ganando confianza y comprobamos que lo más importante era intentar comunicarse. Gracias a ello, mejoramos nuestras habilidades lingüísticas y aprendimos mucho más de lo que habríamos aprendido únicamente en el aula.

Sin duda, lo mejor de esta experiencia fueron las amistades que surgieron. Compartimos muchos momentos divertidos, aprendimos unas de otras y creamos recuerdos que siempre llevaremos con nosotras. Este intercambio nos enseñó a ser más independientes, a adaptarnos a nuevas situaciones y a valorar las tradiciones de otras culturas.

En conclusión, participar en este intercambio con Francia ha sido una experiencia muy enriquecedora tanto a nivel académico como personal. No solo hemos mejorado el idioma y conocido un país diferente, sino que también hemos creado vínculos con personas que antes eran desconocidas y que ahora forman parte de nuestros recuerdos. Recomendaría a cualquier estudiante participar en un programa de este tipo, ya que es una oportunidad única para aprender, crecer y vivir una experiencia inolvidable






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